
Esta cautivante novela, ambientada en el puerto de Pimentel, en el norte del Perú, combina lo misterioso con lo sobrenatural y está inspirada en hechos reales. En el vibrante bullicio del inicio de la tempora da veraniega se desata aquello que los habitantes creen que es una maldición, alterando la tranquilidad del balneario. Los personajes, lejos de encontrar en la playa el bienestar y sosiego esperados, se ven envueltos en situaciones inquietantes y aterradoras. El relato explora temas como la hospitalidad;los vínculos, tensiones y secretos familiares; el miedo a enfrentar los traumas y horrores del pasado; y la vigencia de los mitos y leyendas de los pueblos andinos. La historia sigue a don Rigoberto, un viejo ermitaño que vive apaciblemente en su mansión en la cima de una suave colina, frente al mar, hasta que llega aquel nefasto verano trayendo consigo visitantes inesperados e indeseables a su cálido hogar en el puerto. En particular, aterrizan allí dos adolescentes, sobrinas nietas de su esposa, cuya ingobernable vitalidad despierta algo que parecía dormido entre los muros de la mansión.
